Una batalla por el recuerdo: reseña de Nuestro mismo idioma

Nuestro mismo idioma de Alejandro Espinosa: una batalla por el recuerdo

Advierto que el desierto nos está succionando

y que ya no hay escapatoria.

Nuestro mismo idioma (Tierra Adentro, 2015) es una historia consagrada al recuerdo y a las consecuencias del olvido desde un lenguaje familiar y constantemente lúdico. Tomás, el protagonista de la historia, camina por las remembranzas de su infancia al volver a la casa de sus abuelos en Saltillo después de años de memorias rotas. “El otro cuarto del piso superior olía a juguetes viejos, trompos de madera, peluches, cochecitos desvencijados, las vías de un tren fantasma…” Así Tomás inicia un recorrido para (re)conocer lo poético, lo familiar y la muerte.

A lo largo de la historia Tomás encuentra personajes con quien destejer sus cavilaciones; desde un adorable gato hasta una joven tortillera semejante a una profetisa griega. Es la soledad de su propia incomprensión lo que lo hace encerrarse en sus recuerdos, embriagarse hasta la rabia y escribir sin lograrlo su primera novela. Tomás está, como es común verlo, desesperado por la hipocresía y banalidad del mundo.

A la par de Tomás surge Itzel Villalba, hija de una familia influyente y poderosa del estado, una mujer que descubre una nueva identidad en “la tierra sucia y mezquina” a la que no quería volver. Lectora de Ezra Pound y detractora de la idiosincrasia norteña mexicana se enfrenta a la escritura de la biografía de Horacio Acevedo, poeta mítico pero malogrado.

Todos los personajes se unen bajo las trasmisiones de este excéntrico y talentoso adolescente, un escritor sin obra que recita sus poemas leyéndolos de una hoja en blanco. Horacio Acevedo es un desconocido poeta profeta de un anarquismo apocalíptico y poético, sublimemente rebelde y paradójico, ya que es vástago de la poderosa clase política coahuilense. Horacio vive la poesía del presente e intuye su fatal destino, y así lo entiende Itzel: “…Al diablo con la poesía pura, lo verdaderamente poético radicaba en el contexto, en el making off, pues el contenido, expresara lo que expresara, siempre se vería recalibrado por la trama que lo engendró.”

Las trasmisiones del Mundo Acevedo son diatribas, revelaciones y denuncias de crímenes que Marina Henestrosa, la doliente pero lúcida abuela de Tomás, escucha dentro de su cabeza. Así Marina se acerca al recuerdo de su infancia antes de morir y acomoda un rompecabezas con las palabras sin receptor que vuelan en el aire de su vida. Tomás la escucha, la acompaña y se preparan para lo desgarrador, pero predecible, que es su muerte.

Nuestro mismo idioma, Premio Nacional de Novela Joven José Revueltas 2015, tiene los síntomas de la joven novela mexicana, pero no sus vicios.  Se desarrolla dentro del cotidiano clima de violencia y militarización que vive el norte del país, donde la impunidad y
corrupción reina de una forma casi risible, dando un guiño al clan de los hermanos Moreira, desfalcadores y asesinos priístas sin un veto de vergüenza. Sin embargo los personajes son de carne y hueso alejados de los arquetipos de la narrativa mexicana, los reconocemos pero no dejan de sorprendernos: el policía corrupto, el narco, la abuelita, la hija fresa, el adolescente capitalino incomprendido.  La trama se desarrolla desde aspectos humanos y reflexivos dando pie a una fantasía de redención siempre frustrada, tal como sucede en la vida. Basta decir que la novela tiene claro su presente y su poesía.

Nuestro mismo idioma,  presentada recientemente en la Feria del Libro del Palacio de Minería, es una batalla iniciática para que el pasado no desaparezca, para que las letras de nuestras cartas nunca se borren o los recueros rotos se armen como un cubo rubik a través de los objetos que nuestra vida ha ido formando. “…El pasado funcionaba como una herramienta fantástica para apreciar el futuro, un futuro que también sería sucedido y a la distancia podría ser saboreado a manera de recuerdos.” Esta novela es un alegato para acercarse a los recuerdos, valorarlos, hacerlos nuestros realmente y no azotar la cabeza contra los muros de los designios heredados.

Publicada en La rabia del Axoltol:

http://www.larabiadelaxolotl.com/nuestro-mismo-idioma/

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