LA ALBACEA

Punto en líneaCUENTO / No. 61


 

“Oí hablar en una ocasión de un joven que sin motivos demasiado explícitos, quizá sólo para acabar con la eterna duda del qué pasara y del qué será de mí, apagó la luz de su recámara, miró la luna por la ventana, anudó una cuerda a su cuello y dio el salto con el que tantos hemos fantaseado y al que muy pocos se han atrevido. Quedó suspendido tras casi cinco minutos de retorcerse al son del arrepentimiento. El “¿por qué?” y el “¿cómo se me ocurrió?” fueron seguidos por las súplicas y el “auxilio, no, no, ya no quiero”, y poco después por la asfixia, el jaloneo agónico que se contrae en la camisa de fuerza del destino y en lo imposible de volver atrás.”

 

Leer el cuento completo aquí. 

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