Sonámbulos con los ojos muy abiertos

Reseña de Aline Pettersson en El Semanal de La Jornada. ‘Sonámbulos’, Alejandro Espinosa Fuentes, Tierra Adentro, México, 2019.

Reseña Sonámbulos Aline Pettersson La Jornada

Los seres que habitan Sonámbulos son diversos como diversas son las situaciones narrativas hechas con pocos trazos, pero con mucha pericia. Se transita del viejo al niño en un relámpago, de la voz masculina a la femenina, mientras los vidrios de colores del caleidoscopio, girando, girando, construyen figuras nuevas, y quien tiene este hermoso libro entre las manos se acerca de inmediato a sus historias en lectura gozosa.

Sonámbulos, de Alejandro Espinosa Fuentes, ganador del Premio Nacional de Cuento Breve Julio Torri, 1919, de Tierra Adentro, es un volumen de cuentos como un soplo inesperado que extiende la realidad. Su contenido gratamente literario me lleva a pensar en el caleidoscopio, símil en desuso para esta era virtual. El libro consta de tres secciones: “Despedida”, “Recuerdos al hilo” y “Teoría de la resurección”. Veintidós relatos. Veintidós voces que Espinosa despliega y que el lector devora. Punto de vista, narrador, manejo del tiempo son múltiples y pese a su brevedad, jamás, esquemáticos. Después de cada cierre, quien lee debe adecuarse al cambio de perspectiva, de léxico, de género, de edad del que sigue. Caleidoscopio, del griego kallos, bello; eidos, imagen, y skopein, ver es lo que se refleja en estas páginas.

El libro da inicio con un relato sobre la visita al dentista que tuvo el efecto de desatarme las amarras de contención para acompañar al paciente. Y, dada la distancia generacional, al sujeto del libro no le fue tan infernalmente mal como le habría ido antes. Pero Alejandro Espinosa no abunda, sino que le da cuerda a la imaginación de su lector con el empleo preciso del lenguaje que conforma a sus personajes, los que narran y los que están dentro de lo narrado.

No puede uno más que dejarse llevar por los textos recordando, fantaseando, creyendo. Lo real y lo irreal se dan la mano. Mientras la pericia del escritor suspende la incredulidad lectora, los relatos expanden las situaciones sin sobresaltos, suave, muy suavemente. Y así se va llegando al cierre de cada uno. Alejandro ha manejado con soltura los hechos cotidianos hasta el instante de quiebre inesperado, pero jamás estridente. No hay más que aceptar con entusiasmo el cambio de las reglas del juego, aceptar otras facetas de dicha cotidianidad.

Los seres que habitan Sonámbulos son diversos como diversas son las situaciones narrativas hechas con pocos trazos, pero con mucha pericia. Se transita del viejo al niño en un relámpago, de la voz masculina a la femenina, mientras los vidrios de colores del caleidoscopio, girando, girando, construyen figuras nuevas, y quien tiene este hermoso libro entre las manos se acerca de inmediato a sus historias en lectura gozosa.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s