El lector decadente

«Decadente para mí quiere decir artista ultrarrefinado, protegido por una lengua sana contra el asalto de la vulgaridad, aún virgen de los besos del profesor de literatura, gloriosa en el desprecio al periodista, pero elaborada para uno mismo y algunas decenas de amigos»

Elogio de las ruinas

En el proceso de kintsugi que realiza esta novela, el lenguaje desempeña la función del polvo de oro que subraya y cicatriza la fractura entre Oriente y Occidente.

Que me disculpe la coincidencia

El telón de fondo del primer libro de relatos de Aitor Romero Ortega es Barcelona, donde un fantasma versado en leyendas urbanas orquesta una narrativa itinerante.

Una invitación al pesimismo

Una comedia sobre las perspectivas se convierte en una fábula apocalíptica sobre cómo percibimos los acontecimientos y en qué momento la originalidad se consolida como otro producto para enajenar a las masas.

Recuerdos de hilo

Los encuentro en el lugar de siempre y me despido otra vez de ellos, como si se fueran a ir sin mí a un pasado remoto.

MADRID PORTÁTIL

No hay niño, no hay nada y Madrid es la última mentira que me queda.

EL CANON DE LOS IDIOTAS

La lectura en la era cibernética se traduce en tendencias seductoras que siempre buscan a un culpable.

EL FACTOR MAYORGA

Reikievik es el juego de dos aficionados a las memorias ajenas que intercambian vidas para obtener una pizca de significado.